La casa del ‘monstruo de Amstetten’ se ha convertido en un punto de atracción turística, que forma parte de un ‘tour de catástrofes’, para el asombro de muchos vecinos.

Ni bien se conoció la noticia del hombre que había mantenido a su hija encerrada, drogada y atada por una correa en un refugio antibombas bajo su casa y con quien tuvo siete hijos, la prensa mundial hizo eco de la noticia, y todas las miradas se centraron en Amstetten, la localidad austríaca donde se ubica la ahora llamada “Casa del Horror”.

Ahora, muchos turistas del interior del ese país y de Alemania aprovechan la cercanía para ir a visitar el lugar, que fue objeto de consternación y vergüenza para los propios vecinos de Josef Fritzl, el ingeniero de 73 años apodado “El Chacal”.

“Estas personas aprovechan la cercanía [de la casa] a la autopista principal de Austria para hacer un desvío y así satisfacer lo que yo llamo ‘turismo de catástrofe’”, explicó Ursula Puchebner, secretaria de la alcaldía de Amstetten y agregó que no entendía esta actitud porque “no muestran respeto por las víctimas”.

Al mismo tiempo que el sótano se transforma en un lugar de atracción turística, ya le ofrecieron un millón de euros por una entrevista con Elisabeth Fritzl, quien permanece internada junto a sus hijos Kerstin, de 19 años y en coma, Stefan, de 18 y Félix de cinco años, en una clínica cercana a Amstetten, según contó su abogado al diario británico The Independent.

Ni siquiera los oficiales de policía forense duraron más de una hora dentro del sótano donde Elisabeth y sus hijos estuvieron toda una vida, a causa de la baja calidad del aire, pero la curiosidad turística puede más.

Adnmundo