Basuras, enseres diversos, aves y tortugas, pero sobre todo libros. Esto encontraron los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Valencia cuando desalojaron a un vecino de la calle Reina Doña Germana. Este hombre de 50 años, abogado, sólo ha tenido una obsesión durante estos últimos años; almacenar en su piso de Valencia toda clase de libros. Fuentes policiales informaron que en la casa había más de 5.000 ejemplares.

En este caso la frase célebre de: “El saber no ocupa lugar”, queda en entredicho, ya que los vecinos han presentado quejas al Ayuntamiento porque el techo de su vivienda tiene grietas como consecuencia, supuestamente, del peso de las obras que guarda su vecino.

Joaquín S. P., inquilino del piso, se mostró molesto con el desalojo, ya que considera esta medida desproporcionada y amenazó a los agentes con emprender acciones legales contra ellos. No obstante, los agentes municipales cumpliendo órdenes del Ayuntamiento y teniendo en cuenta el informe de los técnicos facilitaron que los operarios de Secopsa comenzaran a limpiar la casa.
Además de gran cantidad de libros, el hombre desalojado, tenía en la casa diversas aves y dos tortugas. Estos animales también le fueron retirados, según apuntaron las mismas fuentes.