Un hotel madrileño, en fase de restauración, fue el escenario de una curiosa experiencia. Ocho personas, muy estresadas, se dedicaron a arrasar las 21 habitaciones de un hotel de la cadena NH que se encuentra en obras por remodelación.

Los responsables de la cadena hotelera han elegido ésta, como forma publicitaria inusual.

Para la labor, se convocó una selección de gente estresada o con altos índices de ansiedad, a cuya fase final llegaron doce personas, que tuvieron que enfrentarse a tres pruebas finales: un pulso entre ellos, un cuestionario medidor del grado de ansiedad y una prueba de boxeo contra un profesional de este deporte vestidos de ejecutivos.

Los ocho finalistas, maza en mano, se enfrentaron a las 21 habitaciones, destrozando todo lo que encontraban a su paso, arrasando paredes, cuadros, mobiliario, televisores, etc.

Una idea bastante rara, que, esperemos, no sea imitada.

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