Albert Einstein donó su telescopio a la Universidad Hebrea de Jerusalem. Difícilmente al hacerlo se imaginaría que estaría tirado en un sótano hasta que un fanático de su obra lo descubriese casi por casualidad.

El sabio alemán legó junto a sus escritos, numerosos artefactos de trabajo a la Universidad. Entre ellos, el telescopio al que hacemos referencia. El mismo figuraba en el inventario de la institución, pero nadie lo había utilizado…

Finalmente, Eshel Ofir, Director del Centro Belmonte de Ciencias de Laboratorio de la Universidad, se enteró de que estaba, lo buscó y lo encontró entre escombros…

Comments

Leave a Reply